Las dimensiones de la parcela y su forma triangular permiten establecer un edificio singular, que concentrará la actividad en la planta baja, adaptándose al entorno y su topografía.
Los distintos volúmenes del edificio conforman una imagen unitaria gracias al sistema seriado de “costillas”, que mediante su movimiento van conformando los espacios interiores, a la vez que configuran la imagen exterior.
Los espacios “intercostales” son lucernarios cenitales que ofrecen una iluminación natural al interior dotándolo de un dinamismo lumínico con todo el abanico de las distintas estaciones del año y la meteorología sintiendo cada momento de cada día ligado a las especiales circunstancias que se viven en el lugar.





