El proyecto se desarrolla en un bloque en “U” adaptándose
a la forma de la parcela, aprovechando la orientación y
las vistas a la sierra de Madrid. Esta propuesta genera dos
zonas abiertas: en la zona convexa se plantea la zona de
juegos de niños y un gran área verde de jardines, a donde
miran los dormitorios de las viviendas; en la zona cóncava,
donde cae el sol, se plantea la piscina y la vía de acceso a
los portales, a donde miran las terrazas.
La fachada queda conformada con una doble piel, una primera
de ladrillo blanco a doble altura y una segunda interior
con acabado en madera, generando profundidad. Se
produce así en fachada una coherencia rítmica en forma
de retícula que la estructura de forma global.
El edificio tiene nueve plantas con la baja elevada sobre
el nivel de acceso; estas cuentan con un jardín privativo
que a su vez sirve de pantalla acústica. Todas las viviendas
tienen dos fachadas opuestas que generan una ventilación
cruzada natural. La fachada de las estancias a las terrazas
queda retranqueada para protegerse del sol del verano y a
la vez hacen que en invierno, por la amplitud de las ventanas,
las viviendas tengan una mayor ganancia solar reduciendo
así la demanda de energía.












