El proyecto permite el acceso a los portales de las viviendas a través de un jardín, con un área más apartada y soleada que acoge las piscinas y juegos de niños. A este jardín se vuelcan las grandes terrazas a las que se da paso a través del gran ventanal del salón.
Dispuestas en dos edificaciones alargadas, las viviendas se retranquean de los linderos, para añadir un gran jardín privado a las viviendas de planta baja.
La fachada en piedra natural responde al elevado nivel de calidad, dando homogeneidad y aplomo a la construcción así como un toque de modernidad y calidez gracias a sus tonos claros.








